Tal vez debí cuidarme de ti,

mantener la distancia,

levantar murallas...

Pero ¿Cómo resisterime,

si eres esa tentación dulce y peligrosa

de la que no quiero ni pienso - escapar?

Ahora ha me tienes en tus manos,

jugando con mis ruinas,

destrozándome el corazón

con la misma suavidad con

la que una flor se deshoja en otoño.