Amo la violencia

con la que tu sonrisa

destruye mi rutina...

Hay algo sucio y sagrado

en cómo me mirás

Tu sonrisa entra

por la rendija del deseo

no me pedís permiso

cuando incendiás mis ganas

con un solo gesto.

Y yo, feliz,me dejo arder,

con la certeza de que

no hay rutina que sobreviva

a la forma en que me desnudá

el alma al verme.