Porque hacer la mitad es mejor que quedarte quieto.
Porque avanzar un paso, aunque no sea el perfecto, ya es dirección.
Porque la claridad llega en movimiento, no en pausa.
A veces no hace falta resolverlo todo, solo moverse un poco.
Responder un mensaje. Escribir una línea. Llamar a uno, no a todos.
El resto se acomoda en el camino.
Haz la mitad. Y cuando vuelvas a mirar atrás, te vas a dar cuenta de que eso… ya era el comienzo.
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